Las emociones del agua

En el último post hablé de física cuántica y el entrelazamiento de dos átomos creados a la vez. Hoy voy a intentar llevar eso a un plano más físico, más visible.

Hace poco me hablaron del trabajo y el estudio de Masaru Emoto con el agua. Aunque el entorno académico del Sr. Emoto tienes sus tinieblas, no por ello deja de ser menos interesante lo que propone.

El estudio del Sr. Emoto se centra en el estudio y la interacción con moléculas de agua. En resumen, coje muestras de agua de distintas fuentes naturales, agua destilada y agua de algunos ríos contaminados. Coge esas muestras, las pone sobre placas de Petri y las congela. Luego las mira bajo un microscopio  y las fotografía.

Las muestras de agua procedente de fuentes naturales crean estructuras simétricas y armoniosas, mientras que aquellas de aguas contaminadas muestran imágenes deformes:

Una hecho este experimento, decidieron “actuar” sobre el agua poniéndole música clásica, o diciéndole distintas palabras. Al congelar el agua se podía ver cómo la estructura del agua cambiaba sobre las placas de petri al ser congeladas. Por no enrollarme más con esto, y porque una imagen vale más que mil palabras, o dejo un par de vídeos donde podéis ver una explicación sobre todo eso.

Imaginaos, si hablarle bien o mal a una botella de agua es capaz de cambiar la cristalización de la misma al congelarla, ¿de qué manera creéis que nos afecta lo que decimos, lo que nos dicen, nuestras relaciones con los demás y entorno que nos rodea a los seres humanos, que estamos formados en un 80% por agua?

Si a eso le sumos que todas las pequeñas partes que nos corforman , todas ellas están, de una manera u otra, entrelazadas con todo lo demás – entrelazadas con nuestra familia, con nuestros amigos, con el tío que nos pita en la rotonda… pero también con su coche, con las plantas, con los animales, con el Sol, la Luna, los planetas, los agujeros negros, con el Universo entero! – ¿no creéis que tenemos el poder de cambiarnos a nosotros mismos y a lo que nos rodea sencillamente cambiando nuestra actitud, tanto hacia dentro como hacia fuera?

Yo creo que sí.

Porque, es muy egoista, y un poco naïf por nuestra parte, pensar que nuestras acciones no tienen ningún tipo de consecuencia positiva o negativa sobre nuestro entorno. Y no hablo de la contaminación o de la sobrepoblación. Hablo de que nuestra forma de interactuar con lo que nos rodea lo cambia, no sólo en el plano más visible, sino también en el intangible.

Darle los buenos días al vecino, responder con una sonrisa al tío que te vende el periódico o ayudar a alguien a cruzar la calle.

¿No habéis tenido nunca la sensación de que cuando pasas por una buena racha, todo parece mejor? La comida sabe mejor, las risas son más verdaderas, te invade una sensación de positivismo que te hace ver la vida de color de rosa. Así debería ser siempre. Porque, Karma aparte, lo que transmites se refleja en tu entorno a un nivel que es mucho menos superficial de lo que podemos imaginar.

Tengo la sensación de que la gente se está dando cada vez más cuenta de esta circunstancia y de su influencia sobre lo que hay a su alrededor.

Cada vez creo más que hay una revolución silenciosa en la que nos adentramos inexorablemente.

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Una respuesta a Las emociones del agua

  1. Inma dijo:

    Haber leído esto un lunes a las 7.15 es la mejor manera de empezar una nueva semana. Gracias!

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