El Management del “por que sí”

Siempre he sido de los que han creído que una decisión sobre cualquier tema ha de estar sustentada en el análisis, más o menos profundo, de lo que quiero conseguir, cómo lo quiero conseguir, qué beneficios aporta y qué problemas acarrea.

Sin un análisis de la situación y del entorno, la toma de decisiones pasa de ser una decisión empresarial a convertirse en un capricho o peor, en una “decisión veleta”.

El “management del porque sí” es el equivalente empresarial a la educación familiar a través del “porque yo lo digo”. Ambas tienen el mismo problema: no convencen a  nadie y generan fricciones (y a veces hasta lágrimas de impotencia).

Un buen gestor ha de saber hacer que sus trabajadores comulguen con sus ideas y eso no se hace mediante la imposición sino a través de un proceso de venta, bien sustentado por un catálogo de justificaciones que conduzcan inexorable y unanimemente a pensar que la solución adoptada al problema presentado es la mejor posible. Esa es la única manera de engrasar bien los a veces oxidados y chirriantes engranajes de una empresa.

Esto tiene mucha importancia en cualquier empresa. Sobre todo cuando la empresa no es tuya. Sobre todo cuando juegas con el dinero y los puestos de trabajo de otros.

Sólo el anquilosamiento de algunos dinosaurios de la gestión empresarial (aplíquese a cualquier sector donde hay gente que cree que la experiencia suple al conocimiento) hace que algunas empresas que deberían estar creciendo en tiempos de crisis como los actuales, hace que vayan hacia abajo.

Un ejemplo muy actual de esto es el de la CAM que todos hemos podido leer en los diarios. Un puñado de de directivos de una empresa que no era suya, encargaban estudios a asesores externos por cantidades insultantes de dinero para luego hacer lo que ellos querían. Los estudios y el dinero sólo les servían para generar una sensación de control de cara al exterior. Creer que sabes más que el resto del mundo sencillamente por ocupar la dirección de una caja es excelente ejemplo.

La experiencia es un elemento más de la toma de decisiones, pero no debería ser el único, porque corremos el riesgo de extrapolar soluciones anteriores a problemas similares en el presente, sin tener en cuenta que muchas de las variables que daban sentido a la solución adoptada en el pasado no son las mismas. Eso convierte al problema actual en el mismo, pero generado por motivos distintos, ergo la solución es probable que también sea la misma.

El sí porque sí debe morir. Necesitamos gente racional que se deje asesorar y que, con toda la información en su poder, tome las mejores decisiones. No pedimos directivos que sean más inteligentes ni más sabios que aquellos que tienen por debajo, que en muchos casos son expertos en pequeñas áreas concretas. Necesitamos a gente que sea capaz de escuchar su entorno, ver lo que pasa, tener la sensibilidad como para involucrar a su gente en la toma de decisiones y luego ser capaces de tomar la mejor decisión posible.

Eso es ser un buen gestor en la toma de decisiones. Lo demás son burdas imitaciones.

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Una respuesta a El Management del “por que sí”

  1. Tono dijo:

    Je,je,je…..
    Sé por quién dices esto!!!

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